El sello de Golden State

De una vez y por todas, Kevin Durant obtuvo el derecho de la última carcajada. Años de frustraciones enterrados en una noche inolvidable en un pedazo de Oakland que, para él, siempre tendrá sabor a cielo. Stephen Curry puede decir que no debe en el gran escenario de la NBA que se llama final.
Dos o tres, quizás cientos o miles, prefieren irse por el sendero que resalta las manchas del sol, pero serán más lo que admiren el esplendor del astro mayor.

Tranquilo Curry, que a usted le espera el Salón de la Fama.

Y así por el estilo, cada integrante de Golden State cooperó para confirmar el pronóstico ampliado de que debía lograr la corona del mejor baloncesto del mundo ante un Cleveland que en la pasada campaña hizo historia ante ellos.

Mis respetos para los Cavaliers. Mostraron garra hasta el pitazo final. No se le puede pedir más a LeBron James.

Steve Kerr tenía razones para llorar, Mike Brown para sonreír. David West, quien sacrificó dinero para obtener un anillo, era el retrato perfecto de un adolescente que recibía el regalo de su vida. Draymond Green, uno de los líderes indiscutidos de la escuadra, daba tantos saltos como los infantes que estaban en la tarima. Cada quien celebraba a su modo.

Eso sucede cuando se gana: los adultos y millonarios se comportan como niños porque nada en el mundo se compara con levantar el trofeo de campeón.

Ganar lo supera todo, borra las heridas y es un recuerdo sempiterno por el que muchos pagarían.

Los derechos de blasonar están en la tierra de los Warriors, que tienen un aroma a dinastía que provoca desde ya muchos dolores de cabeza.

Apunte esto

Se acerca un período interesante en la NBA…Muchos conjuntos cambiarán de rostro y todo indica que la Conferencia del Este será más competitiva…Pablo Sandoval continúa en la banca de Boston…Esos 95 millones de dólares han sido una mala inversión…Los Yanquis de Nueva York marchan bien, pero su gerencia no debe dormirse y tiene que armar un plan para reforzarse de julio en adelante.

El Caribe